La mañana del domingo 30 de diciembre de 2018 fue decretado proféticamente: 2019 El Año De La Restitución. Lo perdido por causa de nuestro descuido, por reprensión de Dios o porque nos fue robado, será devuelto con la bendición de capacidad para disfrutarlo según haya sido el tiempo en que nos fue arrebatado. Dios restituirá los años, es decir la capacidad tanto emocional, espiritual, sentimental y física del tiempo cuando se sufrió la pérdida.

Nuestra era (lugar donde el fruto cosechado del trigo era trillado y aventado para dejar el grano libre), será llena y así tendremos harina para nuestro pan espiritual como material. Nuestro lagar (lugar donde la uva y la oliva eran machacadas), rebosará de nuevo con el vino y el aceite, teniendo la presencia sobrenatural del vino celestial, el gozo de Dios, con el respaldo del Espíritu Santo al confirmar con Sus obras en la unción a la palabra que demos en el momento exacto. 

Todo apunta a la sobrenaturalidad de Dios manifestándose en las señales que nos están siguiendo. Desde Junio comenzó Dios, y a finales del 2018, Octubre, el Espíritu Santo inició la profundización en un cambio en Su manifestación y presencia, al orar en el Espíritu (orar en otras lenguas). Y cuando recibimos el rhema profético para el 2019, comprendimos el hilo de su Palabra y lo que El estaba ya haciendo entre nosotros para entrarnos en Su dimensión de Gloria Sobrenatural. Este es el tiempo de la restitución para una mayor dimensión.

"Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado." Joel 2:24-26

La acción es comeréis, porque se incrementará el hambre y la sed de Su palabra y de Su presencia. La acción como fruto, será la alabanza de reconocimiento por Su amor y Su gracia para nosotros, conforme disfrutamos cada día de Su restitución. La promesa de no ser más avergonzados es fundamental. Porque al perder una casa, un negocio, una familia, una pareja, un ministerio, la salud, dinero, la confianza y seguridad, oportunidades, etc. el enemigo se aprovecha haciendo que nos avergoncemos delante de nosotros mismos y también de los demás. Pero estamos en el tiempo de que todas las cosas serán devueltas, volverá a nacer la fe y la esperanza, y sobre todo la capacidad del tiempo cuando fueron arrebatadas o perdidas. Los años a ser restituidos habla de rejuvenecimiento espiritual, mental, y físico. ¡Creamos. Confiemos. Esperemos! Y a hacer todo lo necesario para abrir la ventana celestial de la restitución. 

Restitución es la devolución de una cosa a quien la tenía antes. Es además, el restablecimiento o recuperación del estado que antes tenía una cosa.

¡Sigamos viviendo el tiempo de vida para vida que Dios ha preparado para nosotros, tanto para Sus ministros, como para Su pueblo!

Apóstol Dr. Francisco Gudiel